En estos días estamos arribando a la semana que siempre nos convoca a recordar aquellos hechos que desencadenaron en 1.816 la independencia argentina. Si bien no escapa a esa mirada los aconteceres y paradigmas políticos que inspiraban en aquel momento esos sucesos, tampoco resulta externos a esa contemplación aquellas cuestiones económicas concurrentes.
Es aquí que suele pasar que nos decepcionamos por ver que algunas acciones y personajes aparecen como cargadas de mezquindades y ambiciones. Pero, no nos escapa tampoco que en medio de esos hechos podrían aparecer luces de humildad, romanticismo, honradez, que mas bien son espejos en los que nos deseamos mirar.
Aparece en nuestra memoria, por la acción de la prédica escolar, y otros discursos que se cruzan en nuestra vida, las figuras de Moreno, Paso, Belgrano, Matheu, y otros tantos que se citan recurrentemente en cada evocación. También habran otros actores que a lo largo de las crónicas, que al reflejar la verdad (por lo menos la verdad de quien escribe la historia), nos muestra que en algún momento "muestran su hilacha". No quiero citarlos puesto que ya el relato compartido hace su trabajo en la gente.
En estos días, sería bueno recordar asimismo, a tantos hombres y mujeres que desde el anonimato han estado en lugares y hechos que han sido cruciales en el devenir histórico de nuestra nación. Soldados, gauchos, aborígenes, empresarios, trabajadores que han aportado con su esfuerzo y su patrimonio sin pedir reconocimiento alguno. En este momento recordamos al himno, la escarapela y la Semana de Mayo.
Rescatemos en esa recordación el carácter altruista y desinteresado de aquellos que si obraron así en ese momento, para que veamos que en muchos momentos de nuestra historia patria existieron hombres que ya sea desde el poder o desde el llano han estado pensando en el pueblo, y sobre todo en las próximas
generaciones.
Es aquí que suele pasar que nos decepcionamos por ver que algunas acciones y personajes aparecen como cargadas de mezquindades y ambiciones. Pero, no nos escapa tampoco que en medio de esos hechos podrían aparecer luces de humildad, romanticismo, honradez, que mas bien son espejos en los que nos deseamos mirar.
Aparece en nuestra memoria, por la acción de la prédica escolar, y otros discursos que se cruzan en nuestra vida, las figuras de Moreno, Paso, Belgrano, Matheu, y otros tantos que se citan recurrentemente en cada evocación. También habran otros actores que a lo largo de las crónicas, que al reflejar la verdad (por lo menos la verdad de quien escribe la historia), nos muestra que en algún momento "muestran su hilacha". No quiero citarlos puesto que ya el relato compartido hace su trabajo en la gente.
En estos días, sería bueno recordar asimismo, a tantos hombres y mujeres que desde el anonimato han estado en lugares y hechos que han sido cruciales en el devenir histórico de nuestra nación. Soldados, gauchos, aborígenes, empresarios, trabajadores que han aportado con su esfuerzo y su patrimonio sin pedir reconocimiento alguno. En este momento recordamos al himno, la escarapela y la Semana de Mayo.
Rescatemos en esa recordación el carácter altruista y desinteresado de aquellos que si obraron así en ese momento, para que veamos que en muchos momentos de nuestra historia patria existieron hombres que ya sea desde el poder o desde el llano han estado pensando en el pueblo, y sobre todo en las próximas
generaciones.

